Cuando se arranca una estructura de hormigón, una de las primeras decisiones es qué encofrado se va a usar. El encofrado es el molde temporal que da forma al hormigón mientras fragua y endurece, y el sistema elegido condiciona el rendimiento por planta, el acabado, los plazos de cada tajo y la seguridad del montaje. No existe un encofrado universal: hay familias de sistemas, y cada una encaja mejor en un tipo de elemento estructural.
Esta guía clasifica los tipos de encofrado por los criterios que se usan en obra —posición, movilidad, obra civil, recuperabilidad y material— para entender qué sistema cubre cada caso. Es una clasificación orientativa: en la práctica, los criterios se combinan (un mismo sistema puede ser vertical, modular y metálico a la vez), y la elección final y el dimensionado los define la empresa de encofrado sobre los datos de cada obra.
Por posición: encofrado vertical y horizontal
El primer criterio, y el más usado, separa los encofrados según la posición del elemento que conforman.
El encofrado vertical da forma a elementos que se hormigonan en vertical: muros, pilares, pantallas y núcleos. Su reto es resistir el empuje lateral del hormigón fresco, que depende de la velocidad de hormigonado, la temperatura, la consistencia y la altura de la puesta. Ese empuje, conocido como presión del hormigón fresco, es la magnitud que la empresa de encofrado calcula para dimensionar el sistema, tomando como referencia normas como la DIN 18218. Dentro del vertical se distingue además el encofrado a dos caras (el habitual en muros) y el de una cara, que se usa cuando solo hay acceso por un lado (muros contra terreno, pantallas).
El encofrado horizontal sostiene elementos hormigonados en plano: forjados y losas. Aquí la solicitación principal no es el empuje lateral, sino el peso propio del hormigón y las cargas de obra durante el hormigonado, que se transmiten a través de vigas y sopandas hasta los puntales o las torres de carga que apean el forjado. Por eso el encofrado horizontal va de la mano del apuntalamiento.
- El detalle de muros, pilares y pantallas, en encofrado vertical.
- El detalle de forjados y losas, en encofrado horizontal.
Por movilidad: trepante, autotrepante y deslizante
Cuando la altura es grande o el elemento es muy repetitivo en vertical, entran los sistemas que se mueven con la obra en lugar de montarse y desmontarse en cada puesta.
El encofrado trepante asciende por el elemento ya hormigonado para ejecutar la siguiente tongada en altura. Es el sistema de los núcleos de comunicación de edificios en altura, las pilas de puente, las presas y los silos. En la variante trepante el conjunto se reposiciona con grúa entre puestas; en la autotrepante, el sistema sube apoyado en consolas ancladas al hormigón fraguado, sin necesitar la grúa para cada ciclo, lo que libera la grúa para otros tajos.
El encofrado deslizante es un caso particular: el molde se desliza de forma continua hacia arriba mientras se hormigona sin interrupción, habitual en silos y depósitos cilíndricos. Es un sistema especializado, con su propia logística de ejecución.
- Núcleos, pilas y elementos en altura, en encofrado trepante.
Por obra civil: cimbra y encofrado de túnel
En la obra civil aparecen sistemas que no se usan en edificación corriente, porque las luces y las cargas son mayores.
La cimbra es la estructura provisional que sostiene el encofrado y el peso del hormigón de tableros de puente, viaductos o estructuras de gran luz hasta que el hormigón alcanza resistencia. Es, en esencia, un apuntalamiento de gran capacidad, cuyo diseño se aborda con normas de cimbras como la UNE-EN 12812 y, para las torres de carga prefabricadas, la UNE-EN 12813.
El encofrado de túnel y los carros de encofrado son sistemas pensados para hormigonar revestimientos de túnel o secciones repetitivas avanzando a lo largo del trazado. Como en el trepante, la lógica es reutilizar el sistema desplazándolo, no montarlo desde cero en cada tramo.
- Cimbra, carros y obra civil, en encofrado de túnel y cimbra.
Por recuperabilidad: encofrado recuperable y encofrado perdido
Otro criterio es si el molde se retira tras el fraguado o se queda incorporado a la obra.
El encofrado recuperable es el habitual: se desencofra una vez el hormigón alcanza la resistencia que fija la dirección facultativa, se limpia, se reacondiciona y se reutiliza en la siguiente puesta. La mayoría de los sistemas de alquiler son recuperables, y el número de puestas que admite el material es un dato clave de su rendimiento.
El encofrado perdido se deja en la obra como parte del elemento: no se retira. Se emplea, por ejemplo, en aligeramientos de forjado, fondos de elementos enterrados o como molde de pilares cuando recuperarlo no es viable. Funciona como elemento de un solo uso integrado en la estructura.
Por material: metálico, de madera y de aluminio
Por último, los encofrados se clasifican por el material de la superficie de contacto y la estructura del panel. La siguiente tabla resume las características orientativas de cada material; la idoneidad real depende de la obra y la confirma la empresa de encofrado.
| Material | Uso habitual | Característica orientativa |
|---|---|---|
| Metálico (acero) | Muros y pilares repetitivos, sistemas modulares | Muchas puestas, acabado uniforme, mayor peso |
| Madera (tableros y vigas) | Geometrías singulares, remates, fondos | Versátil y adaptable, menos puestas que el metal |
| Aluminio | Sistemas manoportables, obra sin grúa | Ligero, montaje manual, buen rendimiento en serie |
El encofrado metálico admite un gran número de puestas y da acabados repetitivos, por lo que encaja en obras con muchos elementos iguales. La madera —tableros fenólicos sobre vigas de madera o metálicas— es más versátil para geometrías no estándar y remates. El aluminio destaca por su ligereza, lo que permite sistemas manoportables que se montan a mano en obras sin grúa disponible. Muchos sistemas modulares combinan estructura metálica o de aluminio con tableros sustituibles.
- Sistemas modulares recuperables, en encofrado modular.
Cómo se combinan los criterios al elegir el sistema
En la práctica, ningún encofrado pertenece a una sola categoría: un sistema de muros puede ser, a la vez, vertical, recuperable, modular y metálico. Por eso la elección no se hace eligiendo “un tipo”, sino cruzando los criterios anteriores con los datos de la obra:
- El tipo de elemento marca la familia base: muros y pilares llevan vertical; forjados y losas, horizontal con su apuntalamiento; núcleos en altura, trepante; obra civil, cimbra o túnel.
- El rendimiento y las puestas orientan el material: muchas repeticiones favorecen el metal; geometrías singulares, la madera.
- La logística (grúa disponible, accesos, plazos por tajo) decide entre sistemas con grúa o manoportables, y entre trepante o autotrepante.
Conocer las familias ayuda a hablar con criterio, pero la elección concreta y el dimensionado —incluido el cálculo según la presión del hormigón fresco y el cumplimiento del marco de ejecución del Código Estructural (RD 470/2021) y de la normativa de seguridad en obra— los aporta la empresa de encofrado sobre los datos reales de la obra. Cofralto no fabrica, calcula ni suministra encofrados: centraliza tu solicitud y te pone en contacto con empresas de encofrado y alquiladoras verificadas para que compares propuestas según el sistema, los m² y tu zona.
Este artículo es orientativo y no sustituye al asesoramiento técnico de la empresa de encofrado ni al proyecto de la dirección facultativa. La clasificación de sistemas, el cálculo según la presión del hormigón fresco, los plazos de desencofrado y el cumplimiento de la normativa aplicable (DIN 18218, UNE-EN 12812, UNE-EN 12813, UNE-EN 1065, Código Estructural RD 470/2021, RD 1627/1997) corresponden a la empresa de encofrado adjudicataria y, cuando procede, a la dirección facultativa y al coordinador de seguridad. Verifica la edición vigente de cada norma antes de aplicarla.