En el lenguaje de obra, encofrar es dar forma al hormigón mientras está fresco y sujetarlo hasta que fragua y adquiere resistencia. La mayoría de los encofrados son recuperables: paneles, vigas y tableros que se montan, reciben el hormigón y se retiran (desencofran) para volver a usarse en la siguiente puesta. Pero hay una familia distinta que rompe esa lógica: el encofrado perdido, que no se desmonta nunca porque queda integrado de forma permanente en la estructura terminada.
Este artículo explica qué es un encofrado perdido, en qué se diferencia del recuperable, qué tipos hay y cuándo conviene usar uno u otro. Es un contenido orientativo y de oficio: la decisión de proyecto —qué sistema de forjado, qué tipo de aligeramiento, qué molde— corresponde siempre a la dirección facultativa de la estructura, y el suministro del material lo aporta la empresa de encofrado.
Qué es un encofrado perdido
Un encofrado perdido es el molde que conforma el hormigón fresco y que, tras el fraguado, no se retira: se queda dentro del elemento construido. El nombre “perdido” no implica que se desperdicie material, sino que el molde se da por integrado en la estructura y no se recupera para reutilizarlo.
La diferencia clave frente al encofrado convencional está en el final del proceso. En un encofrado recuperable, una vez el hormigón alcanza la resistencia que fija la dirección facultativa, llega el desencofrado: se desmontan paneles y se retira el apeo. En un encofrado perdido no hay desencofrado de ese molde: la pieza pasa a formar parte del forjado, del muro o de la solera, y muchas veces cumple además una función adicional (aligerar, ventilar, aislar o contener el hormigón en una junta).
Por eso el encofrado perdido aparece sobre todo donde recuperar el molde no compensa o no es posible: zonas enterradas, geometrías complejas, forjados que se quieren aligerar o elementos de difícil acceso. No sustituye al encofrado recuperable, sino que convive con él dentro de la misma obra.
En qué se diferencia del encofrado recuperable
El criterio que separa ambos enfoques es sencillo: ¿el molde se retira y se reutiliza, o se queda dentro? El recuperable se amortiza por el número de puestas (cuántas veces se vuelve a usar el mismo panel); el perdido se justifica por el ahorro de desmontaje, por la función que cumple integrado o por encofrar donde el recuperable no llega.
| Aspecto | Encofrado recuperable | Encofrado perdido |
|---|---|---|
| ¿Se retira tras el fraguado? | Sí, se desencofra | No, queda integrado en la estructura |
| ¿Se reutiliza? | Sí, en sucesivas puestas | No |
| Material habitual | Paneles metálicos, vigas, tableros fenólicos | Casetones, bovedillas, módulos de plástico, chapa, mallas |
| Lógica económica | Rendimiento por número de puestas | Ahorro de desmontaje y función integrada (aligerar, ventilar) |
| Uso típico | Muros, pilares, forjados de gran superficie | Aligeramiento de forjados, forjado sanitario, zonas inaccesibles |
Conviene no leer la tabla como “uno mejor que otro”. Son complementarios: en un mismo forjado se puede usar encofrado recuperable para el fondo y los nervios, apoyado en su apuntalamiento, y casetones o bovedillas perdidos para aligerar los recuadros. Qué combinación toca en cada obra lo define el proyecto de estructura.
Tipos de encofrado perdido
No hay un único encofrado perdido, sino una familia de soluciones según para qué se use. Estos son los grupos más habituales en obra de edificación y obra civil.
Bovedillas y casetones de forjado
Son el caso más extendido. En los forjados unidireccionales se colocan bovedillas (de hormigón, cerámica o poliestireno) entre las viguetas para aligerar el peso propio y dejar el molde de los nervios; en los forjados reticulares, los casetones (recuperables o perdidos) crean los huecos entre nervios cruzados. Cuando el casetón es perdido —típicamente de poliestireno expandido u hormigón aligerado—, se queda dentro del forjado y reduce el volumen de hormigón sin perder canto estructural.
Módulos de plástico para forjado sanitario (tipo iglú)
Para crear una cámara de aire ventilada bajo la solera de planta baja se emplean módulos de plástico apoyados sobre el terreno, con forma de cúpula (de ahí el apodo “tipo iglú”). Se montan, se ferralla y hormigona encima la losa, y los módulos quedan perdidos formando el hueco ventilado. Es una solución frecuente en plantas bajas para separar el forjado del terreno y favorecer la ventilación de la cámara. Su uso y su dimensionamiento los define el proyecto.
Encofrado perdido de muros y zapatas
En cimentaciones y muros enterrados a veces no es práctico montar y desmontar encofrado recuperable contra el terreno o contra una pantalla ya ejecutada. Se recurre entonces a paneles, chapa o elementos prefabricados que quedan embebidos en el hormigón, haciendo de molde de una cara o de cierre. Es habitual en encuentros con muros existentes, recrecidos o frentes contra los que no hay espacio para recuperar el molde.
Mallas y chapa nervada
En juntas de hormigonado y frentes de parada se usan mallas metálicas estiradas o chapa nervada que contienen el hormigón fresco, dejan una superficie rugosa que mejora la adherencia con la siguiente fase y se quedan perdidas en la junta. Resuelven el cierre de un tajo sin tener que encofrar y desencofrar ese frente, y mejoran la continuidad entre puestas sucesivas.
Ventajas y cuándo conviene
El encofrado perdido aporta valor en situaciones concretas, no como sustituto general del recuperable:
- Aligeramiento de forjados — casetones y bovedillas reducen el peso propio del forjado manteniendo el canto, lo que repercute en el dimensionamiento de la estructura.
- Función integrada — el forjado sanitario con módulos tipo iglú crea una cámara ventilada bajo solera; ese hueco es la prestación buscada, no un residuo del encofrado.
- Zonas inaccesibles o enterradas — donde montar y luego retirar el molde es inviable o muy costoso (muros contra terreno, recrecidos, encuentros), dejar el molde perdido evita el desmontaje.
- Cierre de juntas — mallas y chapa resuelven frentes de hormigonado sin encofrar y desencofrar ese borde.
Frente a esto, el recuperable sigue siendo la opción cuando interesa reutilizar el molde muchas veces (muros largos, pilares en serie, grandes superficies de forjado): ahí el coste se reparte entre puestas y el material vuelve al parque de la alquiladora. La regla práctica es que el perdido compite cuando recuperar el molde no compensa —por la función que cumple integrado, por el acceso o por el ahorro de desmontaje—, no por defecto.
La elección entre uno y otro, y el tipo concreto de pieza perdida, forman parte de las decisiones de proyecto de la dirección facultativa. Este artículo no las sustituye: las decisiones de canto, aligeramiento, cámara ventilada y sistema de forjado corresponden al técnico que proyecta la estructura.
Relación con el forjado y el apuntalamiento
El encofrado perdido casi nunca trabaja solo. En un forjado conviven varias capas: el encofrado horizontal recuperable (fondo y nervios), las piezas perdidas que aligeran (casetones, bovedillas), la ferralla y el hormigón. Y por debajo, sosteniéndolo todo hasta que el hormigón fragua, está el apuntalamiento (puntales, sopandas, torres de carga).
Esa convivencia importa para entender el coste real. Un forjado aligerado con casetones perdidos sigue necesitando su encofrado de fondo recuperable y su apeo durante el plazo que marque la dirección facultativa para el desencofrado. El encofrado perdido no elimina el apuntalamiento: el hormigón necesita estar sostenido hasta alcanzar la resistencia exigida, con independencia de que el molde de aligeramiento se quede dentro.
Por eso, cuando se prepara una obra con forjados aligerados, conviene tratar el conjunto como un sistema: el encofrado horizontal de forjados y losas y el apuntalamiento que lo apea van de la mano de las piezas perdidas que aligeran. La empresa de encofrado puede aportar el material recuperable, el apeo y, según el caso, suministrar también las piezas perdidas dentro de la misma propuesta.
Quién suministra el encofrado perdido y bajo qué marco
El material —casetones, bovedillas, módulos de forjado sanitario, mallas o chapa— lo suministra la empresa de encofrado o la alquiladora de material de obra, que habitualmente puede aportar también el encofrado recuperable y el apuntalamiento del mismo forjado. La ejecución de la estructura de hormigón en España se rige por el Código Estructural (Real Decreto 470/2021), que sustituyó a la antigua EHE-08 y cuyo anejo de ejecución cubre encofrados, cimbras y plazos de desencofrado; los puntales telescópicos de acero responden a la norma UNE-EN 1065 y las cimbras y torres de carga a las series UNE-EN 12812 / UNE-EN 12813. Conviene verificar la edición vigente de cada referencia antes de aplicarla a un proyecto concreto.
Aquí es donde comparar propuestas de empresas de encofrado verificadas ahorra trabajo: en lugar de prospectar alquiladoras una a una, describes la obra (tipo de forjado, aligeramiento previsto, metros cuadrados y plazos) y recibes opciones de proveedores que pueden cubrir el material perdido junto con el recuperable y el apeo, con su asistencia técnica de montaje cuando el acuerdo lo incluye.
Cofralto.es es un punto de encuentro entre empresas constructoras y empresas de encofrado y alquiladoras verificadas. Cofralto no fabrica, calcula, proyecta, suministra, transporta, monta ni presta asistencia técnica de encofrados: centraliza tu solicitud y la traslada a proveedores verificados. El tipo de forjado, el aligeramiento, el cálculo, los plazos de desencofrado y el cumplimiento de la normativa aplicable los definen la empresa de encofrado adjudicataria y la dirección facultativa del proyecto. Este artículo es orientativo y no sustituye al proyecto de estructura ni al asesoramiento técnico.